Restaurado con fondos del Gobierno vasco y de la Unión Europea, el lugar ha sido reconvertido en un magnífico de encuentro, deporte, comida y asueto.
La sorpresa es que han "desaparecido" todos los símbolos de todo tipo, que se ven "perfectamente" ocultos. Ni un escudo de España, ningún emblema de ningún arma o cuerpo de nuestro ejército... Se intuye una labor concienzuda de alguien que ha querido desmilitarizar un fuerte (tiene bemoles) y desespañolizar un trocito de España.
La historia es la historia. No se puede cambiar, los hechos son los hechos y los monumentos más o menos relevantes han de ser mantenidos como fueron hechos y concebidos para ejemplo o reflexión de las generaciones venideras. ¿Aprenderemos alguna vez esto? ¿Seguiremos repitiendo la historia?